Eccomi qui, pronta a mettermi in gioco di nuovo.

Este blog ha estado en silencio durante mucho tiempo.
No porque no hubiera nada que decir, sino porque estaba cambiando.

Cuando empecé a escribir aquí, hablaba principalmente de paseos y excursiones. Eran itinerarios diseñados para dar a conocer esta pequeña zona, sus paisajes y a los pequeños viticultores que la habitan y protegen a diario. Caminar por las colinas, cruzar los viñedos y escuchar las historias de quienes trabajan la tierra fue mi forma de describir el país que me recibió en 2012.

Todo esto fue, y sigue siendo, fundamental para mí.
No solo como proyecto, ni solo como trabajo, sino como apoyo personal. En muchos momentos difíciles de mi vida, salir de casa, sumergirme en la naturaleza y caminar por las montañas me ha ayudado a respirar, a encontrar el equilibrio y a superar el dolor y las dificultades de estar lejos de mi ciudad natal.

Esta región me ha enseñado muchísimo. Me ha mantenido dinámico, curioso y conectado con el mundo laboral, pero sobre todo, me ha ofrecido un espacio para una profunda conexión con mi entorno.

Hoy siento la necesidad de volver a escribir desde una perspectiva diferente.
No para promocionar, no solo para hablar de vino o turismo, sino para mostrar este lugar desde otra perspectiva: la natural, la humana, la cotidiana. La perspectiva de quienes han aprendido a vivir aquí, paso a paso, entrelazando su historia personal con la de la tierra.

Vivir en un pueblo pequeño también significa observar, escuchar, interactuar con el entorno, experimentar momentos de silencio y transformación. Significa sentirse parte de un lugar y, al mismo tiempo, mantenerse en el camino.

Este blog comienza aquí.
Desde la gratitud por lo sucedido y el deseo de compartir lo que sigue sucediendo, trece años después de mi llegada.

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